La historia de Los Silos
La actual Villa de Los Silos fue fundada en territorios del prehispánico reino de Daute, ubicado en el ángulo noroeste de la isla de Tenerife. El término municipal, que limita al oeste con Buenavista, al este con Garachico y El Tanque, y al sur con Santiago del Teide, se extiende desde el puerto de Erjos, a 1200 m. de altitud, hasta el Océano Atlántico, en una superficie total de 24,23 Km2.
Tras la Conquista, el primer poblamiento estuvo protagonizado por castellanos y portugueses, como demuestra la profusión de portuguesismos presentes en el área de la comarca. Otros aportes de población estuvieron representados por catalanes, extremeños y genoveses, a los que se unieron pobladores del resto de las islas: herreños, gomeros y grancanarios.
Aunque no exista un acta fundacional, el origen de Los Silos está íntimamente ligado al portugués Gonzalo Yanes (Gonzalianes de Daute), poseedor de tierras en el lugar desde finales del siglo XV, si bien el nombre de Los Silos aparece por primera vez en un albalá de 1509. El origen de esta nomenclatura hace referencia a los tres depósitos para cereales construidos por Gonzalianes, que regentaba también el antiguo trapiche de Daute, tomado a censo por éste del Adelantado Alonso Fernández de Lugo.
Es importante resaltar que la zona de Daute fue el área con mayor producción sedera de Canarias. Se tiene conocimiento de la elaboración de seda y cintería llevada a cabo por las monjas del Convento de San Sebastián, donde se llegaron a contabilizar hasta cinco telares a finales del XVIII.
En el s.XIX adquirió cierto protagonismo el cultivo de la cochinilla, siendo abandonado con rapidez. A finales del siglo se inicia una reconversión agraria concretada en la expansión del cultivo del plátano, que ha perdurado hasta nuestros días.
Los años posteriores a la guerra civil estuvieron marcados por la penuria económica. La población, que se había duplicado entre 1920 y 1940, pasando de 2003 a 4172 habitantes, tan sólo se incrementó en 600 en las dos décadas siguientes (1940-1960). El sector primario continuó siendo el pilar de la economía de la Villa, capitaneado por el cultivo de platanera.
En los años 70 se apostó por el sector terciario, al amparo del enclave turístico de Sibora, donde se encuentran las piscinas municipales y en el que han proliferado edificios de apartamentos y otras edificaciones. No obstante, el cultivo del plátano, la vid, las hortalizas y los frutales de secano, siguen constituyendo en la actualidad la base económica del municipio.
El centro histórico de la Villa se estructura a partir de la Plaza de La Luz, donde se levanta un quiosco de comienzos del siglo XX. Frente a la plaza se encuentran el Ayuntamiento, el restaurado Ex – Convento de San Sebastián y la Iglesia de Ntra. Señora de La Luz.
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Una excelente forma de ir conociendo mejo la historia de los municipios de la comarca
Interesante historia y breve. Como dice el dicho “lo bueno cuando breve dos veces bueno”